Le asombró la confluencía de tráfico que había aquella mañana en la calle Bomberg y
quizá por eso miraba de cuando en cuando al taxista,un simpático prejubilado,hombre
tan de aquellos días antiguo "brazalete blanco".
Por su parte el miraba asimismo por el retrovisor,pues habiendo transportado tantí-
simos clientes en su vida,este con su conjunción de mirada fría,inteligencía neta,y comple-
xión brutal,tenía la virtud de ponerle muy nervioso.En el cruce con la 97,el hombre
de Le voy se apeó pues mucho ganaría caminando,así que despues de mirar "el electrónico"
extrajo 2,50;importe desde luego exacto ya que no deseaba ser reconocido por ningún motivo
especial.
Una vez avistó el hotel Victoría comprobo su excesiva puntualidad motivo por el cual,
decidió vigilar la suite tomando un capuchino.
En su habitación;Herbert Marshall,(heroe de aquellos días,banderas de nuestros padres)
tatareaba:"sugar baby love"(nunca tuve un amor mas dulce),pues de algún modo ya tenía
la esperanza-y la evidencía-de poder remontar "su mal",así como que hacía días que
remitia hasta casi el olvido "la sim".
Frente al espejo se ceñía un bonito Kimono negro y floreado Brigida,una Kui-stay de
espléndida figura,de tal modo que fué requerido para que la "ciñera" debidamente;
complementaba eso si,su vestimenta con unas alzas rex-kui (mansión),de separación de
dedo,al tiempo que -thoc,thoc-escucharon dos veces la puerta...
(por supuesto el desayuno).Se besaron dúlcemente al despedirse y una vez se quedó solo,
no tardó en cerrar la puerta silbando ,al tiempo que demandaba con su llave el ascensor.
En su interior sintió la vivacidad del nuevo día,si bien,pronto se llevó las manos a los
bolsillos,a la casaca...a cualquier sitio,pues había olvidado el crono y no tenía mas remedio
que regresar...
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Por nada del mundo hubiera permitido el capitán que decayerá la ilusión en aquel grupo de
veteranos.hallaron entonces una gruta casi natural y al concederse un descanso unos y otros observaron como sudaban y como aperecían deshilachadas las banderas de nuestra patria...
al pronto volvieron a escuchar aquellas voces todavía lejanas,órdenes dadas con crueldad,las cuales golpearon sus corazones...
-¿tu diras Jim?-exclamó el capitán levantándose y esperando la respuesta del doctor.