la escena,si bien existían mil cosas que escapaban a su comprensión.En primer lugar no sabía
de donde podía salir toda aquella gente.(pues el apenas conocía a nadie con esas trazas y tam-
poco solía verlos por ahí).Esos hombres barbudos con sus pantalones rotos,sus gorritos,sus
globos,etc.Y ademas...¿en qué oficina les iban luego na admitir?.La manifestación no era
ni mucho menos tan numerosa como en unos primeros momentos todos hubiéramos creido.
Dos activistas portaban una pancarta en pequeñito:"No a la pobreza".Y detras de ellos,un grupito de muchachos empezaron a sentarse en las escaleras del banco central.(una ambulancia se llevaba ya al Sr.Parker).Despues 2 hombres de la guardia.no de los mas fornidos,con aparatosas
defensas y gigantescos guantes se acercaron hasta allí,y a todos les dieron "2 minutos" para
dispersarse.Tenían miedo,si,pero eran unos muchachos románticos y valientes y por supuesto
de gran corazón.Oscar Lambert despues de hablar el sargento Gallardo por el megáfono exclamó:
-Esos lo que están demandando son unas bofetadas...
En aquel momento los 2 antidisturbios se volvieron a encaminar hacía las escaleras (donde estaban ya sentaditos),y sin mediar palabra uno de ellos descargó un mazazo terrible en el oido
de uno de los estudiantes.Despues se ensañaron con todos administrándoles una buena dosis
de puntapies y porrazos.Si bien muchos de ellos escondiendo la cabecita entre los brazos y así
en cunclillitas decían:¡resistir!,¡resistir!.Pero a nadie que pasaba le gustó la escena,y ese fué el
momento en que la gente,la gente que en aquellos días era maravillosa y que se había criado
en un mundo donde siempre eran de admirar los buenos y de aborrecer los malos,se puso
en un circulito ( lejano ) a increparlos sin descanso.Entonces desde la última filita uno de los
chiquillos entonó:" cuando vuelvas a Maryland será para siempre mi amor".Con lo que
todos mas animados silbábamos y tatareábamos y oponíamos una feroz resistencía,mientras
éramos arrastrados por la guardia sin misericordia hacía el furgón.Despues de aquello a Eger
Washington se le hizo dificil concentrarse el resto de la mañana.Pero sabiéndose imprescindible
hizo acopio de toda su voluntad hasta terminar.Era el fin de la jornada y por que no decirlo
se hallaba de verdad contento.Si bien todo su ser era consciente de vivir una situación
decisiva.Aquella que muy probablemente exista alguna vez en la vida de todo hombre.Pues
en su corazón ardía todavía la llamita de Azu,siempre Azu,la hija del todopoderoso Sr.Valde-
moro la mujer que le adoraba y a la cual no la fallaría jamas.Todos aquellos pensamientos
no terminaron sino provocándole una sonrisa,respirando poquito a poquito burbujitas de
felicidad.Finalmente y no sin antes darle un repaso a todo,consultó su reloj y con mucho cuidado
abrió la puerta y despues salió.