La entrañable casita de Polters a orillas del río Yaek,era lo bastante grande para cualquier espí-
ritu soñador,aunque tambien lo bastante pequeña para llegar a ser funcional.Todo lo funcional
que una casa puede ser a una distancia relativamente corta del centro.En ella se advertían
por cualquier parte aquellos toques innegables de distinción y elegancia:faroles interiores de
magnífico diseño,una jardineria cuidada,(sin duda la mejor).La iluminación que luego de noche
daría una sensación mágica a la piscina,la torre del 2º piso (con aquellos enormes dormitorios)
o incluso los cuartos de baño,con sus sinpáticos cuadritos cinegéticos.La tarde que ahora narramos
Beltrán Valdemoro había invitado a cenar a Eger Washington,un muchacho en imparable ascenso
de inteligencia acerada y conversación fluida.(Ay Eger la vida es tan triste sin ti...);pues no sin
razón pensaba que podía ser el futuro prometido de su hija Azu.Azucena por cierto recien
llegada del extranjero y a quien el joven no había visto aún.(sería una sorpresa),si bien se espe-
raba que agradable.Pues Azu y el,conocidos desde la infancia habían iniciado,roto y retomado
relaciones un buen número de veces.Sin que el padre supiera exactamente en el punto en el
cual se encontraban ahora las cosas.Beltrán Valdemoro:buen padre,gran ahorrador,mejor inversor,poseía unas maneras finas y cuidadas propias de quien ha conocido el lujo desde el
principio de sus días.(ciertamente no había conocido otra cosa).Flaquito,de estatura media y cabello rubio principiando a blanco,vestía aquella tarde su elegante sueter azul-olas-del-mar.
Complementando con unos zapatos a juego de patrón de yate.Pronto pudo ver el aguerrido cuerpo de Eger caminando hacía la puerta principal.Al encontrarse los 2 hombres se miraron
a los ojos y despues se abrazaron con cariño,con camaraderia (pues se apreciaban de verdad).
Pocos minutos despues estuvieron sentados en los sillones cercanos al mueble-bar.Beltrán
sirvió 2 Whiskys con hielo y al cambiar uno de ellos de mano y cuasijuntarse las muñecas
el líquido refulgió en aquellos vasitos en un anaranjado precioso.
-¡Salud para siempre Eger Washington!-brindó el todopoderoso financiero levantando su copa
y sonriendo.
-Salud para siempre Sr.Valdemoro-y ambos dieron un primer trago con deleite.Luego cambia-
rian impresiones sobre la navegación a motor,y otros deportes naúticos,y finalmente a la hora
de la cena,no sé como salió la conversación sobre la manifestación acaecida por la mañana;el
padre de Azucena decía:
-...Nosotros estamos aquí para respetar las reglas del mundo,las reglas del fondo Monetario
Internacional,sin el cual no habría orden ni desarrollo posible.El mundo necesita crecer,vivir,
comerciar y nosotros le damos la posibilidad de hacerlo Eger.Nosotros sostenemos la estabilidad
cambiaria,socorremos a quien necesita nuestra ayuda,evitamos "actos tramposos".Por Dios
santo Eger,nosotros...nosotros no somos los responsables de todas las injusticias del mundo
Pero...¿qué quieren que hagamos?...Escucha una cosa:cuando yo nací,y de esto hace ya muchos
años,el mundo estaba en llamas.La guerra fria y cruel como la noche del peor invierno lo
presidía todo.Dicen que nosotros tenemos la culpa,pero tú no sabes como fué aquello.Yo solo
conozco una medicina:el trabajo.Trabajo y mas trabajo.Por otra parte el que los gobernantes
engañen a los gobernados es algo tan antiguo como el principio del mundo.Por mas que estén alerta la gente no puede defenderse.¿qué harán?.Y mientras esto dure existirá temor al futuro...
Eger,Eger...Toda esa gente...de verdad...¿qué quieren de nosotros?.-
Si bien hacía un tiempo que el día había llegado a su fin la noche era extraordinariamente clara.
Pronto sé escuchó el ruido de un motor aparcando.¿Azu?.Si,Azu.Y Dorothy estaba ya en el recibidor esperándola.En un instante los 2 hombres escucharon las voces:
-¡No!,¡No me digas que está aquí!.No,no me des esta sorpresa.¿de verdad?.Voy a verlo inmedia-
tamente.Eger que lo había escuchado todo hizo el ademán de levantarse,pero cuando quiso darse
cuenta Azu estaba ya frente a el.Y haciendo su ruidito característico con los tacones corrió