domingo, 14 de febrero de 2010

CUANDO DESPIERTES MAÑANA ( 18.-).-

No cesaba de llorar).Y lo mismo le pasaba a gran parte de las parejas.Una vez le llegó el turno sacó una bolita negra:"reclutao",por lo que el llanto de Rosita fué ya incontenible,pasando la gente a tratar de calmarla diciéndola en todo momento palabras dulces y ocasionalmente regalándola algo.Por su parte el Rey Negut,Nestor Orantes y Venancio Estrada (el hombre que soñaba con los juegos olímpicos) sacaron tambien bolitas negras.Particularmente correcto fué el comportamiento del Rey Negut el cual pudiendo con facilidad haberse librado en función de su cargo,enseñó a todos la bolita negra y luego levantando las dos manos a "modo de disculpa",la dejó encima de la mesa y sé retiro.(era un gran Rey y en aquellos días le queríamos tanto...)


Los días siguientes los recordaremos como exponente de desolación.La gente paseaba cabizbaja por Auland.Contrariamente a las costumbres unos y otros hablaban poco entre si.Los saludos
que antes eran largos y espontaneos eran casi frios,y algunos negocios como los dulces y las peluquerias atravesaban situaciones críticas;pues quien mas y quien menos todos nos preguntábamos cuando comenzaría la guerra,ya que nadie deseaba ver partir a los muchachos,
si bien todos sabían que mas tarde o mas temprano se presentarían los Jeeps de la milicia.


El perímetro de Auland no quiero decir que fuese un círculo perfecto en un claro del bosque,
pues las nuevas construcciones de las familias o´nei y djoj parecían darle un aire poliédrico.Como quiera que fuese los S.E.R.(servicio especial de reclutamiento).No habían perdido ni un solo minuto de tiempo,y durante la noche habían instalado una gigantesca carpa de camuflaje a modo de oficinas de reclutamiento forzoso.Un Jeep beige ya curtido en mil batallas se movía despacito
dentro de Auland;mientras por la estridente megafonia decía lo siguiente:
-¡lo que queremos ver y pronto son 3 filas!.¡los apellidados hasta la letra i irán a la mesa 112.
¡repito mesa 112!.¡los apellidados hasta la letra p mesa 113!.¡y los últimos mesa 114!.El Jeep seguía andando a su ritmo cuando se topó con Wagner Mas.(el niño que amaba los libros).
Y entonces uno de los milicianos sacando un tanto la cabecita del vehículo le espetó:¡quiero verte en una fila muchacho!.Nestor Orantes como tantos otros se levantó sobresaltado y tanteando nerviosamente por todos los lados de la chocita por fin encontró sus gafas.Despues salió al exterior comprobando como todo el mundo estaba ya en la calle.Algunos estaban en ropita de dormir,y otros (los menos) tenían agujeritos en los calcetines.Y es que el ejército,el ejército leal a Mauricio Lembere había jurado defender Auland hasta la muerte y si llegara el momento morir
luchando contra el mal.Había visto milicianos antes y había visto milicianos ahora por todas partes.Pero aquellos-había que reconocerlo-eran de un porte a la vez majestuoso y terrible.Feroces en la batalla se anudaban pañuelos en la cabeza como muestra de desprecio a la vida.De todos ellos,el capitán Constantine y el sargento Abnaba son los que están ahora bajo la carpa en una de las 3 mesitas.El capitán doblaba y desdoblaba un poquito las hojas ya preparadas del censo,y si bien de cuando en cuando sé le caía la cenizota gorda del puro,lo cierto es que luego la apartaba sin piedad.Por su parte el sargento se limpiaba las uñas con un cuchillo de caza.Unas uñas:sucias,dentro de unas manos arrugadas,gigantescas,demoledoras.Pasados unos instantes el capitán despues de levantarse grito:
-¡quiero ver a todo el mundo en fila de a uno!.¡a cubrirse!.Con lo que pronto las 3 filitas se alargaron como un acordeón.Y así,tras unos breves pisotones,reubicaciones y disculpas todo el mundo terminó en su sitio.El Rey Negut,Nestor Orantes,Bernardo y Venancio Estrada aparecían cerca uno del otro y aguardaban con paciencia a que les llegara el turno.Enfrente de ellos un miliciano,alto,barbudo,viril,con una chapa plateada de guerra al cuello y una camiseta verde del ejército regular miraba fijamente a Bernardo Mas (poeta y cronista oficial),mientras este le devolvía la mirada risueño.Con tan mala fortuna que el globito se hizo desmesurádamente grande y luego se pinchó.Bernardo abrió mucho los ojitos y levantó las cejas a modo de disculpa
y el miliciano con un gesto altanero prefirió olvidar el tema.No lejos de allí otro grupito de Militares se encaramaban