domingo, 28 de febrero de 2010

CUANDO DESPIERTES MAÑANA ( 20.-).-

9.

La guerra como en todas las épocas y como en todos los lugares del mundo se emprende principalmente por aquellos que queriendo ver mejorado su actual nivel de vida,agreden a otros
(a quienes generalmente "odian tanto") y que por supuesto disponen de aquellos recursos tan necesarios,de los que ellos están escasos.Así han sido las cosas hoy,y así han sido siempre.Aunque esto,claro esta,no sea un asunto de puntual actualidad.De otro modo lo que nadie puede negar es como son de románticos los días previos a las grandes batallas.Días donde las muchachas se enamoran perdidamente,las parejas pasean entrelazadas,y tan solo una mirada basta para jurarse amor eterno.En el hotel "el alma errante",en las distintas terracitas algunos periodistas tratan de enviar sus crónicas con la ciudad al fondo.Hombres apenas sin rostro que en el transcurso de la guerra se "haran" los favoritos del público.Dicen que hoy va a ensañarse la artilleria (seguro que si).Pues el ejército de O tú,sabe que es una de sus últimas posibilidades
sus hombres sé han juramentado de madrugada para no retroceder jamas.
-¿Hay miedo?.-
-Noooo.¡que vá!.Si bien todo el mundo está un poquito nervioso.


Enfrente del puente Mester todos los leales a Rufus (partidarios de Giorgio).Aguardan en silencio su arenga.No están en formación,pero si con estructura marcial y son apuestos,gallardos y muy seguros de si mismos.Demóstenes Ieve espanta una mosca con naturalidad.Silencio.La emoción se palpa en el ambiente.Como en toda África,gran parte de ellos utiliza pañuelos de distintos colores en la cabeza pues eran jóvenes y arrojados y en aquel entonces despreciaban la muerte.
Por fin Rufus Cantú subiendo unas pequeñas escaleras se encontro frente a sus hombres.La verdad siempre le habían gustado los discursos.Y mas de una vez había soñado como hablarian
de el los grandes libros de hazañas bélicas.Pues es sabido que los historiadores nunca son tan
magníficos como ante la guerra.Aquella mañana sé dirijió a ellos así:
Gente de Djougou,de Parakou,de las proximidades de Bohilon.Tierras de Auland.Mundo querido de nuestros padres.Vosotros;vosotros que habeis soñado con este día,ahora cuando por fin llega la hora en la que tendreis seguro la oportunidad de escoger la gloria.Recordad entonces con quien
está Dios,y las cosas que de verdad importan.Batallad sin miedo,hasta el último hombre y mostraros como unos combatientes magníficos.Feroces en la batalla;si.Pero con piedad para con
los vencidos.Pensad siempre en la victoria y en los días que han de venir.Nosotros los hijos de
Bohilon,de Auland.Antíguos como los mismos Dioses.Dicen que los valientes solo ven la muerte una vez,que son los cobardes los que conviven con ella.Por eso estoy seguro que hoy escribiremos las páginas mas magníficas de nuestra historia.
Despues de este discurso cientos de hombres de Rufus Cantú,muchos de ellos encuadrados en unidades de élite irrumpieron estratégicamente en la ciudad:Iban buscando la muerte.Quizás
por eso al paso de la panaderia "la hornita";al fijarse en la filita que pacientemente aguardaba su turno,en unos instantes abrieron fuego con sus fusiles indiscriminadamente.Fusiles que aquel día trajeron la muerte,la destrucción y la sangre.Fueron desde luego unos cobardes,y especialmente
el capitán Oneida quien tiró a matar al mas facil e indefenso.Un hombre alto y visible al cual una bala perforó el tímpano,dejándolo muerto en el acto.
-¡Asesinos!;¡Asesinos!;gritaban algunas madres mientras retrocedían llorando horrorizadas.
Despues de esto,como podeis imaginaros se desató el caos,pues de Belín y de