domingo, 21 de marzo de 2010

CUANDO DESPIERTES MAÑANA ( 22.-).-

Que al final era cuestión de días.Pronto les pasó deprisita) un jeep de la cruz roja con 2 hombres muy graves semiatendidos.Iban acompañados de un doctor y una bonita enfermera.Esta cogía la mano de uno de ellos.El rey Negut susurro:
-¡Ahi van unos valientes!.Otra mujer de belleza serena que asimismo viajaba acompañando a uno de los heridos no paraba de preguntar:
-¿cree usted qué sé recuperará Doctor?;y dirigiéndose luego a la enfermera-señorita,¿digamelo ?imploraba-juntando las manitas y mirando a veces al cielo.Dios mio que tristes eran las guerras en todas las ocasiones.A ambos lados del camino sé podían ver madres guapas que sé desplazaban con sus hijitos o madres guapas con sus pertenencias en la cabeza.Había tambien un ( pequeño) lio de coches y un taxi transportaba a la familia Orube-Adios,adios,familia Orube-
al pueblo de zinder.Otros hombres transportaban Ocas,ganado e incluso un enorme Toyota,
llevaba consigo un enorme piano,mudotestigo de otros días mas felices.Una vez estuvieron en el senderito del pueblo,todos los que no habían ido a la batalla;las mujeres,los heridos,los excedentes y lisiados (poquitos);los viejos,todos sé agolpaban en el camino desde hacía horas.
Cualquier sacrificio era poco con tal de recibir como sé merecían a los heroes.Muchos pensaban
en arrojar flores al paso de los valientes,si bien gran parte de ellas no eran mas que flores silvestres recien recolectadas en el camino,de cualquier modo la mayoría transmitía el mismo
mensaje."Té quiero mi amor".De repente,allá a lo lejos,¡ya sé les vé!.(aunque de momento
no son mas que polvo en el camino).Ellos-los qué podían-levantaban las manotas sonriendo,
gritando,llamando y agitandose a modo de saludito y rápidamente el ambiente sé contagió de alegría.Rosita Perez y Eustaquia de Lis entre muchas otras sé habían puesto nerviosísimas.
Pues el humo,ahora sé convierte en figuras y entonces Rosita:corrió,corrió,corrió a los brazotes
de Bernardo Mas,besándole y jurándole amor eterno.Por su parte Eustaquia de Lis al ver
herido a Nestor Orantes prefirió no dramatizar y aceptar aquella adversidad "cuanto antes".
Aunque una lágrima sé le escapaba en silencio dándole gracias a Dios por su vida.Padres e Hijos,
hermanas con hermanos,novios y novias,maridos y mujeres,todos lloraban y reían,reían y
lloraban,lloraban porque la guerra,la guerra terrible que les había tocado vivir no era ya mas
que un recuerdo,y ellos habitantes de Auland,antiguos como los mismos Dioses habían vencido.
Sin embargo-y ya entrados en el pueblo-una sombra recorrió el corazón de aquellos hombres.Algo que todavía no