miércoles, 3 de marzo de 2010

Huida Hacía Japeto ( 171.-).-

LLegaron muy pronto,de madrugada a la ciudad.En ese tiempo precioso en los cuales los bares de desayunos sé desperezan y ya por la calle sé advierten los primeros paisanos.A las 7,12
hizo su entrada bajo el puente el gran camión:voluminoso,moderno,magnificente,de tal modo que habían sido varias las veces las cuales su propietaria había activado las feromonas de sobaco.Si;
eran unos días en los cuales el debate radicaba en si eran o no adictivas siendo lo cierto que a ella la placia,ante todo la gustaba oler a macho.
-¿entonces?.-
-Entonces,¿qué?-respondió sonriendo el teniente primero.
-Me parece que nos hemos ganado un buen café en el bar de Jefferson...sonrieron,y sonrieron de
corazón;mientras de algún lugar se escuchaba..."solo sé quiere una vez..."
Una vez en el interior tomaron asiento "entre bromas y veras" en la barra;si bien debido a la hora tan solo podía contabilizarse un parroquiano.Pasados 5 o 6 minutos sé acerco Cinthia;una chica muy especial-auxiliar de barra-y mujer de tal magnificiencia que ningún hombre hubiera pasado jamas por alto sus pechos libres y sin ataduras,los cuales contrastaban con el ancho
cinturón "latix";el cual permitia admirar profusamente "algo mas" que sus caderas...Y así estuvieron dudando siempre entre "el continental" y el "séptimo".Si bien todos terminaron por encontrarse lo bastante fuertes para optar por este último...poco despues y una vez concluyeron,observaron como la policia interestatal merodeaba entre los camiones en busca de
vagabundos,motivo por el cual el sargento Luisón y el Teniente primero cruzaron una mirada de inteligencia.
-Demasiada policia.¿no?.-comentó la propietaria del camión al tiempo que agarraba la tacita por
el asa.De algún modo no fueron conscientes de como había transcurrido de rápido el tiempo;
hasta que a media mañana sé sorprendieron sentados en una parada del subaereo;percatándose entonces de que una pareja de policias pedía cédulas de identificación próximos a ellos.
-¡La muy lagarta...!-murmuró el sargento Luisón casi incrédulo...esa camionera nos ha traicionado.Por su parte el teniente primero no dijo nada,por toda respuesta plegó su capote
de guerra en el brazo dando gracias de que la parada ahora sé encontrase vacia.
-¡Germinum cedula...snar...spasivo (por favor)-
Entonces el sargento Luisón le extendió sus cédulas de identificación;cédulas de mala calidad
"apenas una impresión";motivo por el cual los 2 agentes no dudaron en mirarse...de manera que toda vez que intentaron repetir la operación con el teniente primero,este disparó de un modo:rápido,preciso,¿invisible?,resguardando su revolver con el capote militar.Había efectuado 2 disparos limpios;de modo nque ahora sé podía apreciar como sendos círculos sanguinolientos
se proyectaban una vez traspasados los cascos de protección.De algún modo qué no sé atenía a la razón,el legendario soldado Español,el niño del ejército pensó que sí;que pronto llegaría la primavera;al tiempo que de manera conjunta,como un solo hombre,terminaron sentándolos
en el banco ;al modo de los grandes días de borracheras...

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Sé en contraba contemplando el lago fumando un antiguo cigarrillo turco;de tal suerte que a veces una ligera brisa del mar le hacía agradecer el albornoz...tras el aparecían unas casetas
las cuales evocaban "los días de Donosti" pintadas en tonalidades verdes y cremas.Apenas hubo consultado el reloj cuando vió aparecer en el horizonte a la señorita Clark junto a su hermano Leo.Sonrió,y de algún modo le dolian...le dolian eternamente aquellas 2 almas extraordinarias
y le consumía por dentro el temor y el gozo del crudo invierno,de aquellos amores disímiles,de
los cuales sé es consciente de que no sé puede escapar...
-Buenos días Vicealmirante...¿sé ha fijado?;en esta época del año es imposible no quitarse el albornoz...rieron,pero rieron con cariño bromeando sobre su "debilidad..."
-Sé bañará entonces con nosotros vicealmirante?;por favor diga que si,no sea malo-exclamó Daisy la cual tenía la virtud de hacerle siempre sonreir...y de este modo entraron en la caseta;
espacio en el cual resaltaban ante todo sus impolutas botas de militar....

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Existió una gran expectación en la casa toda vez que sé hubo marchado.
-Así que era el...al menos conocemos su rostro...-dijo el Capitán.
Si;y no será dificil olvidarlo,pensó Custer rozando,acariciando inconscientemete su revolver...
si bien,en el fondo de su alma estaba contento,gozoso,de que ante todo era posible la comunicación...