viernes, 12 de marzo de 2010

LA MILICIA CELESTE (20.-).-

LLegada de la Reina Mara.

Ya avanzados los tiempos llegaron los días de la reina Mara.Mujer hermosa todavía,artificialmente sé la emcumbró y artificialmente sé hizo de ella un nuevo poder.Fué el poder.Y tenía autoridad para levantar objetos,y para que estos bailasen,flotasen o chocasen a su libre albedrio.Asimismo producía un frio helador.Y facilmente dominaba a hombres y mujeres
con su ser.

Junto a ella.

Junto a ella gobernaban el consorte Dalmán y no menos de trece ministros serviles.


Destino de U__

Y fué aquel acto de su niñez lo que provocó el qué de algún modo sé estableciera tiempo y modo
para su partida.Motivo que por razones ahora no descritas un día sé hizo urgente.

Lilita.

Y era una estatua gigante,en negro,perfeccionada,pero ya no era la mujer bonita de la cual hablaba el antiguo testamento.Ahora era una imagen sagrada,brillante,descomunal y atroz.


Poder de Lilita.

Y aunque en la plaza llamaban poderosamente la atención aquellos odiados y odiadas sacerdotisas,aún no daban plazos para descubrir los enormes cortinajes.Cerrados de antemano
con el fin de mostrar al pueblo tamaña aberración.


Y el cielo sé tornó gris.

De repente el cielo sé tornó gris,y pobre,y plomizo.Y sin advertirlo empezó a caer una lluvia debil,pero persistente.No tardó mucho entonces el momento en el cual sé le hiciera avanzar al reo.Ese reo temeroso,escoltado,y enfundado en una capucha negra,la cual lé cubría medio cuerpo,y lé permitía la visión de un solo ojo.Al tiempo que algunos y algunas (muchos mas de los
que pensais);lloraban en silencio.

Subida de las escaleras.

Y una vez avistó el reo,el supremo sacerdote:pleno,seguro de sí,con un gesto cruel,incisivo y
rápido lé señaló.Y tanto era el terror que todo el conjunto inspiraba que el reo preso del miedo
cayó de rodillas implorando perdón.Pero ya el mayor de la ordén había bajado con vigor cuatro
escalones;y ahora lo arrastraban hacía la cúspide con ayuda de seis.

Los cascos sobre el empedrado.

Y una vez muerto lé ataron el cuerpo (por todas partes ensangrentado)-y ya sin cabeza-a la
caballería (dos enormes caballos rucios portadores de plumones negros);y así tras algunos fustazos,arrastraron el cuerpo sin vida despreciando con sus cascos el Empedrado de la plaza.