Todavía hoy recordamos con horror las cabezas sanguinolientas de nuestros aliados y compatrio-
tas yaciendo sobre las estacas mas allá de los promontorios.Y sin embargo muy lejos de allí
la señorita Miller:rubia,angelical,dulce y elegante sé preparaba para aquella;su primera cita con el todopoderoso Le Voy.
-Veo...veo que vá usted a salir...
-Ah;si...si Ser-Kei;mi querida Ser-Kei-respondió emocionada a su severísima y estricta ama de llaves; pues no era vanidad sino un infinito halago el que sentía por el hecho de ser cortejada
por el hombre mas poderoso del mundo.Y de este modo pensó-no sin inteligencia-en la lencería;
introduciéndose por último su sensitivo Pink-out.
Por lo que respecta al general en efecto había sentido que hubieran llevado a cabo su ofensiva
en el mes de marzo.Sé despojó entonces de sú casaca militar y por un instante reparó en la vieja
y querida fotografía....aquella con el polo verde y en la cual aparecía:varonil,fuerte,musculoso,
(gran jugador de Criké).(sonrió.);despues hizo amago de quitarse sus aguerridas botas negras,
buscando entre su armario¿la había?,unas prendas ligeras,alegres,aquellas que combinasen
con sus zapatos de punta fina-fina (Toisó).Lé gustaba en aquellas ocasiones servirse de una
escolta muy reducida (por supuesto todos ellos de paisano);y así una vez que entraron en el
centro de la ciudad no pudo sino helársele el corazón al comprobar los estragos de las aeronaves extranjeras...instantes despues sé fundió en un abrazo con su amada Bertha Miller,con tan
mala fortuna que en breves instantes escucharón el ulular de las sirenas advirtiendo a la población.Corrieron entonces juntos de la mano:sonriendo,libres,pese a todo felices como dos adolescentes;y allí resguardados entre las ruinas de una vieja ermita sé besarón una y otra vez
en los labios con pasión.Despues ella sé giró sobre si misma ,mientras el mordisqueaba su cuello
de manera entregada,dulce,fiera,viril...hasta que finalmente sé escucho....
-Subete...subete la falda...¡ahora...-ordenó.
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Pareciera entonces como si los días de lluvia acompañaran siempre a la sepultura de los soldados:
hermosos,jóvenes y valientes...entonces el capitán(Mi capitán;Oh,mi capitán...),sintió un
estremecimiento bajo su capote azul de guerra...y era tal el respeto que lé teníamos que hasta el último hombre observó en silencio como con su diestra sujetaba un viejo y gastado librito ...
legajo inmortal de los evangelios..."Y sabemos que sú testimonio será verdadero..." (Juan:21,25)-
exclamó al tiempo que sobre el ataud caían lasprimeras paladas de tierra.
Despues sé sintió infinitamente triste por la situación,por la muerte del muchacho,y por el hecho
en si de la guerra...cuando por fín reparando en que lé aguardaba Jim Foster lé dijo:
-Lo siento,lo siento de verdad...
-Lo sé.
-No sabes como...
(siguieron andando y mirando al frente...)
-Oye Jim...
-Dime...
-¿Té he contado que una vez conocí al rey...?.