Pocos momentos habían vivido de tantísima emoción como cuando el sargento Luisón y el Teniente primero-aquel chiquillo del ejército-sé encontraron de nuevo con sus compatriotas,
sus amigos,su gente,sus queridos compañeros de armas.Y así sé sintierón bien entre sus banderas y aún entre las banderas del mundo libre y de la tierra.De tal suerte que aquél día
-El día el cual ahora os narro-apareció puntualmente el capitán.
-(Mi capitán;Oh,mi capitán...);sé escuchó ante el que con el tiempo hubo de ser uno de los grandes avances de Argensola.
Entonces miró a unos y a otros por un tiempo indeterminado hasta que ¿por un motivo ignoto?;
sé abrazó con camaraderia al sargento Luisón...
-Entonces...¿hasta la muerte mi sargento...?
(sonrieron...sonrieron los dos...);para despues contemplar todos,y algunos con los ojos anegados en lágrimas como subía el primero por la escalerilla de la trinchera el cuerpo aún atlético del
Capitán.
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-¿Fuma usted?;¡Ah,ja,ja...!;ya veo que no.
-Si lé apetece...-exclamó Leo con desenvoltura,son cigarrillos turcos¿los conoce?
-Sonrió;y sonrió de una manera nostálgica pues ahora era Waldo quien temía" perderse" en
aquellos ojos azules....Por supuesto el motivo de la visita era como sú hermana,la señorita
Daisy Clark sé había citado con el vicealmirante,el cual evocaba con ella algunos de sus mejores
días,sus instantes inmortales de juventud.
-Pero...¿mé creería...?;¿mé creería usted si la dijese que he adquirido un regalo?.
-Ah no,¡que fabuloso...!¿y de qué sé trata...?
-Bueno...son bombones..bombones de Fell´s
-No mé lo creo-exclamó sorprendida.
-Y sin embargo.¡Fijese!,creo que són de licor,¿la propongo entonces un juego?-dijo con emoción-
vendémosnos los ojos y tratemos de adivinar el sabor...
Le miraba expectante...
-Entonces;permitamé,permitamé que sé los vende yo primero.
-Oh..¡es usted un tramposo...!exclamó con encanto y de tal modo que una tristeza infinita sé
apoderó del corazón del hombre de "inteligencia" pues en verdad no sabía si sobreviviria otro
invierno...
-La ceñiré entonces este antifaz de "sortex"-la dijo al tiempo que sentía la turgencia infinita de su piel;así como la demanda hiriente de sus pezones erectos...
-Entonces...¿pastitas o bombones...?-preguntó.Mientras que de alguna parte sé escuchaba ahora la música...la voz melodiosa,triste y evocadora de Amaía.T.