Suspiraba inquieta y dormitaba de un modo agitado Martillo-verde en el pabellón femenino
de soldados cuando al pronto percibió:movimientos,¿ruido?,en la litera de Patty hearst.
Entonces encendió la punta de un cigarrillo "Laren" y situándose atras la chapa preguntó:
-¿Huyes?-(sonrió).
-Si;mé voy a verlo-confesó Patty,la cual ciertamente lé quería...lé quería de verdad...-fabuloso
hombre "tú" Custer;una leyenda viva ;¿cierto no?.-
Custer...
Custer...
¿volveremos a verte otra vez...?.-tatareó..
-Pero sin embargo dime una cosa...
-Tienes 10 segundos Martillo.
-¿es cierto lo de sú famosa palmada celestial...?
(sonrió,sonrió otra vez de buena gana...)
¡Madre mia...!-suspiró.
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Decididamente sé decantó por el taxi frente al metro una vez sintió el frio de la noche.De tal suerte que siendo poco amigo de lo no seguro:¡Taxi!;¡Eh;taxi!.Tomó el primero que vió pasar.
Y fué de tal modo que por algún motivo ignoto la claridad de las noches de IO le parecieron:
terribles,fascinantes y preciosistas...preciosistas como en sú día fueran las de San Petesburgo.
Decidió entonces que sería mejor recorrer un trecho andando,de tal suerte que dando una
propina correcta sé apeó...
-¡Por Polycrux ya creí que sé habían extinguido los hombres apuestos con tanto mono...!-
comentó la taxista para si.
Enseguida apreció como la dirección tenía aspecto de llevar semanas sin vida,y ni siquiera la
tienda de comestibles chinos anexa la concedía aquel favor...de este modo observó frente a sí
"su vehículo";y fué al acercarse cuando observó a "su enlace" desdibujada,con una herida fea,
manando aún sangre de manera profusa por el cuello...Así de un modo inconsciente rozó sú
revolver...ahora que sabía que el peligro sé cernía sobre el.
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¡Papá...!;¡Pero por favor papá...!;¿podrías dejarme ya el baño?-exclamó Nancy desesperada
ante la inminente llegada de Herbert.Herbert Marshall fabuloso médico militar y ahora severo
nutricionista;el cual un día sería clave para nuestra narración.
-¡Subeté arriba Nancy!...¡Mira que mé estas dando el latazo...!-exclamó el Sr.Decroix,el cual
leía en la bañera el último artículo de arte de la revista editada por Lady Bell.
-Cariño...¡Té pongas como té pongas creo que entraré en el baño...!-exclamó por último su
esposa.Motivo por el cual el fabuloso Sr.Decroix no pudo sino transigir; por cierto aún orgulloso
de lo que un día fuere-y aún era-un poderoso instrumental...