domingo, 29 de agosto de 2010

CUANDO DESPIERTES MAÑANA (45.)

no.ya nos encargamos nosotros.Adios.Adios.Adios Nestor hasta la tarde.
-Dios lé bendiga Sr.Washington.Quedaban a partir de entonces 2 horas largas hasta la reunión
y quien mas y quien menos seguía con sús pensamientos.Respecto a los cartapacios eran muchos los que los miraban (algunos furtivamente).Y quien no había conseguido uno lo miraba
junto a otros.Venancio por ejemplo permanecía frente al cuadro de amortización como si en ello
lé fuera la vida.(y un poquito era así),mientras 2 o 3 mujeres gruesitas sentadas a la sombra de
un arbol sé abanicaban con ellos.


Pronto estuvieron todos acomodados (arriba o abajo),pero en sús respectivos lugares,y el murmullo sé hizo entonces incesante,como el cuchicheo que precede a cualquier representación magnífica como el teatro.De todos ellos a los viejecitos (pese a estar algo cansados),eran a quien menos les importaba esperar pues desdentados y analfabetos,habían conectado con Eger casi desde el principio.Asintiendo:¡Ahí!,una y otra vez con la cabeza sús disertaciones,y estando a sú lado de manera incondicional.El financiero esta vez sé hacía esperar de firme.(¿habeis apostado alguna vez a caballo ganador?).Al fín apareció Eger con tan solo un analista.(algunos silbiditos de alivio).Por sú parte el sé sentó a sús anchas,apoyando sú brazo con soltura en la silla vacia de
Oscar.
-Ustedes dirán.-exclamó Eger acercándose el micro pero sín variar la postura.
-Vera Sr.Washington,-lé contestó Nestor humildemente.En las condiciones y sobre todo con la
estrategia financiera que nos vemos obligados a seguir,la verdad,dudo mucho de que podamos seguir adelante con decoro.-
-Nestor,Nestor,Nestor.-respondió el financiero levantándose y extendiendo ambas manos.
Nosotros no somos quienes vamos pegando tiros por ahí,reventando la producción de gas,
imposibilitando la producción de algo tan valioso como los diamantes.A nosotros solo nos
llamais cuando todo está perdido,cuando ya nada tiene remedio.Quereis dinero y generais un
riesgo.Riesgo que lógicamente sé traduce en interes.Nosotros tenemos que ser extremadamente cuidadosos con un dinero que no es nuestro.¡Tú eres un economista!.¿acaso no lo crees Nestor?.
-lé preguntó Eger adoptando ahora una postura de descanso.En aquellos momentos no solo Bernardo,sino Venancio Estrada,Hipólito y tantos otros habían agotado sú paciencia y solo rezaban para salir de allí cuanto antes.Desde luego el mundo es de seis o siete,pensó Eger,
aunque sé lo calló.Y entonces lé vinieron a la mente los nombres de tantos presidentes,y demas
hombresmagníficos con sú dinero a buen recaudo en los "agradables" paraisos fiscales.
Aunque esto último los entrañables hombres y mujeres del pueblecito de Auland morirían sín
sospecharlo jamas.No obstante aún estuvieron una hora larga discutiendo apasionadamente
hasta que por fín Eger cansado terminó la situación preguntando:
-¿Pero bueno Nestor quereis el dinero o no?


Despues del episodio que acabamos denarrar con el FMI la gente instruida y en general todos
los habitantes de Auland deambulaban por las chocitas reflejando en sús rostros un cierto
aire de trsiteza.Las opiniones eran entonces para todos los gustos,y algunos entrelos que por
supuesto sé encontraba Bernardo hablaban ya abiertamente de emigrar.
Respecto a la chocita-mansión del Rey Negut,podemos decir que tenía una especie de chimenea de piedra ( a la cual en los últimos tiempos apenas séla había dado uso),y por todas partes
done uno quisiera asomar sé encontraban montañitas de libros.Aquella noche el Rey estaba sentado con los 2 pies apoyados en el taburete de piel de cebra,escuchando en sú vieja radio
de madera a las Jeepse King´s;aquellas voces femeninas de los 40 que tan feliz lé hacían.
En un momento determinado:thoc,thoc,thoc;llamaron 3 veces a la puerta con energía.El Rey
fué entonces hacía allí de buen humor (pues siempre estaba encantado de recibir visitas).Y al abrir no pudo sino experimentar mayor alegría.Pues sús amiguitos:Nestor,Bernardo y Venancio
estaban ahora en el recibidor.2 de ellos con las manitas a la espalda y el otro contemplando ensimismado la noche.-
-¡Mis queridos amigos!-exclamó el Rey recibiéndoles con una sonrisa y con los brazos abiertos
-Pasad,pasad,pasad por favor.-la verdad es que aunque la reunión fuera informal y desde un primer momento todo fueran sonrisas y para bienes;bien pronto sé detectó en el aire la
trascendencia del momento.Y por este motivo aquella noche no