domingo, 17 de octubre de 2010

CUANDO DESPIERTES MAÑANA ( 51.)

escenas fueron conmovedoras.Los chiquillos lloraban y reían y Juancho Benitez trataba de
librarles de aquel collar.Entonces Ruiz de Carcasona pasó por ahí y wagner al reconocerle dijo:
¡Ruiz de Carcasona,Ruiz de Carcasona,Ruiz de Carcasona! y luego sé tiró a sús brazos llorando
convulsamente.Entonces el antiesclavista sé agachó un poquito y con el niño todavía contra si
lé dijo:
-Ahora debes ser valiente Wagner.Jamas volverá a sucederte nada como esto.-Lé prometió al tiempo que lé daba 2 besitos.
-¡He perdido los lápices de colores!-confesó el niño con tristeza.Entonces el activista,no sabiendo que decir sé subió al chico a los hombros-vamos Wagner,valiente-y despues siguió caminando
y dando órdenes con sú fusil,ya que era peligroso permanecer allí mucho tiempo.No obstante y de repente:¡Mic!;¡Mic!.Todos vieron acercarse un gran coche por el caminito.¡Papá ;es papá!
-exclamó Wagner sorprendido y emocionado.Caminando,tropezando y corriendo hacía el.
-¡Hijo mio!-dijo Bernardo al abrazarlo,y el cual al ver a Ruiz de Carcasona terminó de imaginárselo todo.
-¡Gracias,Dios,Gracias!-decía mientras lo besaba una y otra vez.-
-No té preocupes hijo.Ahora vendras con nosotros.¿verdad Negut?.
-¡Claro!;¡claro que si!-contestó el Rey sín dejar de sonreir.Cogiéndole por los hombros y dándole
"un paseo por las nubes".Mientras todos daban un poquito gracias a Dios porque en el mundo existieran hombres como Ruiz de Carcasona.


23.

Viajaban cantando,riendo,haciendo comentarios jocosos,mientras el sol moría dulce y naranja
al finalizar la tarde.No obstante Nestor miraba los mapitas continuamente,y poco a poco
en el ánimo de todos fué creciendo la conciencia de que sé habían perdido.Una gran familia de
facoceros sé les cruzó de repente en sú camino,y entonces el Rey Negut no pudo sino pensar
en como era de bonita África (Dios mio,estaba tan llena de vida).Pasados unos minutos era Venancio el que conducía,ilusionado y silbando,(pero igualmente perdido).Los demas iban en silencio expectantes y la verdad es que ninguno sabía lo que hacer.De cualquier forma seguían
ascendiendo a buen ritmo,en un ascenso a la vez tan magnífico como interminable.En un
momento determinado sé pudo escuchar un ruido profundo,lejano y perturbador como si de
nuevo fuera a producirse el milagro de la creación.Poco despues sé hizo tan fuerte que
amenazó con romperles los oidos y entonces tras una curva hasta donde les llegaban los ojos,
todo lo que vieron no era sino un gigantesco salto de agua.Eran las cataratas,las cataratas que un día sé llamaron Victoria,en una experiencia tan poderosa que ya ninguno de ellos dudaría
jamas que existía Dios.Entonces el Rey Negut bajó despacito del vehículo y caminando un trecho
y a una distancia respetuosa cayó de rodillas asombrado,magnificado,con la mirada perdida
al frente.Pronto sé acercaron los demas y Bernardo con sú vieja chistera contra el corazón
exclamó:
-Ya solo por esto hubiera merecido la pena el viaje.En torno a ellos todo era verde,exuberante,colosal,magnífico.Había familias de flamencos y bandadas de tórtolas y tambien de otras muchas aves que ahora lamento no conocer para haberos descrito.Pero aquello era África,África en todo sú esplendor.Venancio trató de acercarse un poquito mas y entonces un
sinfín de aves remontaron el vuelo a toda velocidad;con una majestuosidad y una fuerza que solo verlas desde el cielo constituiria un espectáculo único.Entonces al Negut Lé dolió de verdad el corazón.Dándose cuenta de todo Nestor lé pasó mana mano por el cuello,y pronto estuvieron
todos entrelazados.Entonces el Rey les dijo:
-Escuchad;escuchad muchachos,lo importante es no dejarnos abatir y la amistad que ahora tenemos entre nosotros,que no sé malogre jamas.Ni aún en las mas duras circunstancias de la
vida.Propongo que todos pongamos las manitas unas encima de las otras,como haciendo un mon
toncito para sellar nuestro pacto de honor.Y juremos que si aquí ,como en cualquier lugar de
Europa nos necesitamos,cooperemos siempre entre nosotros sín disolvernos jamas.Tú tambien
extiende la manita Wagner lé dijo el Rey.Y diciendo esto,siquiera fuera por unos instantes
sé sintieron excepcionalmente fuertes y seguros de si mismos.