jueves, 14 de octubre de 2010

Huida hacía Japeto ( 233.)

Pedaleaban a traves dela niebla de un modo dinámico,cómplice,astuto camino del estadio y era un hecho que tal y como en sús mejores días el fabuloso hombre de Le Voy-ahora si en sú papel-
vestía el traje forforescente de los operarios eléctricos.Aquel textil:firme,áspero,severo al cual
no terminaba de acostumbrarse Isabel Brabazón.Así a las 9 en punto alcanzaron las puertas del estadio.¿Temprano?.¿quien podría decirlo?.Pues en efecto era aquella hora decadente y mágica
en la cual Ricky consultaba sú crono comprobando tristemente antes de cerrar como la cosmética
"Puixx" hacía ya algunos minutos que dejaba de proyectar la erección en los pezones de las
bellísimas chicas Kui.
Comprendieron entonces que pese a ser un mero ensayo habría mucha policía;por supuesto
policia local.Y de este modo observaron como una patrulla recibía instrucciones por radio.Así y
todo por primera vez en mucho tiempo lucía el sol.Aquel sol helado de invierno tan propio de
IO.Motivo ,por el cual quiza el espía extrajo una gran pieza de salchichón.Pasada media hora aproximadamente sacó de sú pequeño maletín aquellas piezas fabricadas a conciencia con el fín
de que aquella fuera un arma:única,excelente,capaz de matar a distancia con una infinita precisión.Fué en aquel momento cuando divisó a Le Voy;el cual aparecía enfrascado en una conversación en la lejana tribuna del estadio con algunos técnicos de sonido,el arquitecto Hister
oká y la ferrea milicia siempre acompañada de aquella raza antigua de perros -los Doberman-
ahora tan mejorada.Entonces empezó a sudar,y lé extrañó pues hacía tiempo que esto no lé sucedía mientras la diana apuntaba el corazón de aquel hombre enardecedor de multitudes...
-¡Palomitas...!¡Palomitas tostaditas...!...¡sobretintos de azafrán...!-canturreaba el honrado intermediario interponiéndose en la trayectoria del disparo.
-Pero..pero...-exclamó al tiempo que bajaba el arma y pasaba a escuchar la conversación cercana
de una pareja depolicias motivada por el partido del sábado.
-Buenaaasss.-exclamaron al pasar frente a "las gorritas" en cabina de los operarios de la luz.
-Entonces...¿como lo haremos...?-Preguntó Isabel.
-No hay más remedio que intentarlo el día del mitín.
-¿con el estadio lleno?.-
-Si;habrá de ser así.-(Sonrió).

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Se querían...sé querían y por ello quiza habían llegado demasiado pronto;concluyó Estella
consultando sú crono.
-Ohhh...ohhh.....¡mujer...!..¡Mujer...!-exclamaba Orconx atrayéndola hacia si;hacía sú tremenda
complexión,hacía sú virilidad;besándola primero el cuello y despues los lóbulos de las orejas...
-Estella...
-¿si?...
-¿Estas...?.-la susurró toda vez que del lecho sé extraía con suavidad una automatismo:dulce,
cálido,excelente-"el siames"-lugar a medida donde recostar con gracilidad las rodillas...