No tardarían los muchachos en ocupar sús plazas en los "troilers",percibiendo ante ellos las
primeras hileras de andreoides.Aquellos andreoides:fuertes,espectrales,todos ellos revestidos
con sús aleaciones blancas en tantísimas ocasiones aún tintadas en sangre.Sangre costrada del enemigo; de pasadas batallas...dejando de otro modo entrever el final de sús articulaciones
(por lo común diestras); y las cuales terminaban o bien en los largos,afilados y letales picahielos
o bien en las temidas ruedas de rotor.Inmediatamente despues aparecian los primeros humanos;
distinguiéndose en primera linea el Sargento Luisón.¿Hasta la muerte mi sargento...?;y el cual
trataba de insuflar ánimos al resto de sús camaradas toda vez que respiraba pesadamente bajo el casco;con aquel pálpito característico del combate.Entonces de algún lado y de todos pudo
escucharse con nitidez música clásica;aquella melodía característica del órgano la cual tan solo era complementada por las voces del coro toda vez que la mesosoprano exclamaba:
-Glorrriaaa...!-de un modo seco y estremecedor.Así el capitán miró a Custer con aquella mirada
feroz,de camaraderia previa a la batalla;el cual por último retornó a sú posición en el San Lázaro
(buque insignia de asalto de las naves colectivas).
-¡Capitán;oh mi capitán!
-Teniente primero...
-Con sú permiso disparan 2 bengalas azules...
-Humm...;eso parece-exclamó pasando a mirar la pantalla.
-Sé atreven a negociar señor...
-Acceda entonces-Exclamó por último el capitán...aquel espíritu libre en un mundo que sé iba de
caballeros...
-¿está la pantalla?-
-Señor.-Y entonces observaron 2 soldados regulares de IO (brillantes infantes de marina);los cuales escoltaban a una persona de escas estatura,complexión fortísima...ataviada con los anchos tirantes azules propios de los mercantes de metano.-
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Y era así que todas las veces que lo miraba no lé seguía sino pareciendo fascinante el cesped que
"circunbalava" el Hospital.Decidió entonces volver al Isebook cuando al pronto sintió que
jamas había amado tantísimo a Rosse...
-Thoc,Thoc,thoc...
-¿cariño...?;¿Rosse...?
-Soy yo...¿mé esperabas hoy...?
-Pasa por favor.
-Es...es una tarde tan especial-exclamó sú amante ahora mucho más animada al apreciar sú franca mejoria.-
-Nooo...¿pero dime?;¿qué lees?-lé preguntó divertida dispuesta a coquetear con sú lectura...
a ver...dejame ver...
-"Bernadita hija hazme una pajilla que ya casi no mé la veo..."
(Sonrió);¿y de qué siglo es?.
Bueno..es un autor confederado;pero no...no té molestes sé pierde en la noche de los
tiempos...dijo ¿notando?;percibiendo ambos despues de tantos días sú primera erección
(Sonrieron...sonrieron y sé besaron...)
-¿Y si pudiéramos...?
-¡Claro!-respondió el señor de los ejércitos.-tan solo dejame...dejame que mé siente en la cama...
espetó;al tiempo que por sú,parte ella iba sensualmente desligándose de sú sinsé.