Y comentarios en voz bajita.Pero pronto el capitán Haloe,con voz urgente,sigilosa y autoritaria
ordenó:
-¡Silencio de proa a popa!.
-¿silencio de donde?-exclamó bajito Venancio al tiempo que sujetaba aún más si cabe a Tobias.
-SHHH.-Lé hicieron el ademán de callarse un montón de deditos índices preocupados.Y es que ahora el capitán Ángel Haloe sabía que el Nautilus IV sé hallaba demasiado cerca.Pues por un
instinto superior a ellos aquellos 2 hombres sabían que estaban próximos uno al otro.Por lo demas el silencio en la noche era total.Gracias a Dios la visibilidad era nula,en aquella noche sín estrellas,si bien no lejos de ahí sé veían los potentes reflectores de la guardia en busca de sús presas.Fueron momentos de nervios,en los cuales muchos empezaron a ver perdida toda ilusión
y esperanza.Quizas por eso,algunos viajeros de la embarcación de Ángel,sé empezaron a impacientar,llegando unos cuantos a incorporarse.(pues fuera o no un espejismo),ya sé veía próxima la playa.No obstante el capitán Haloe,no paraba de chistar y gesticular con el objeto
de que sé sentasen.Hasta que finalmente no tuvo más remedio que virar con brusquedad.
Entonces los nervios pasaron a ser indominables y el pequeño Sthepano Gené,el hijito de la
mujer bellísima sentada junto a Venancio sé incorporó tambien con tan mala fortuna que al
tropezar con Homilius,un hombretón que a sú vez sé levantaba perdió pie y cayó irremediablemente al mar.
-¡Dios mio!;¡Sthepano;sthepano!-chilló sú madre,pues el pequeñín no sabía nadar y lo único
que hacía era forcejear demandando auxilio.Pero Nestor,Nestor Orantes que había seguido
la escena no lo dudó,un instante,y saltando limpiamente al agua fué en busca del chiquillo.Podía heberse salvado,eso si,recordaría años más tarde,pero en aquel momento sú corazón noble y limpio como pocos lé empujó rápido,rápido hacía aquel pequeño,pues del fondo de sú ser
había surgido ese deber como algo más alto que sú propia vida.(no el nunca hubiera dejado
al muchacho morir).Por sú parte el capitán Pere-Montjor atento a todo,sín perder un solo
detalle,con sús prismáticos de visión nocturna,decidió como acción prioritaria salvar la vida
de todos aquellos desdichados (los cuales no fueron pocos),que cayeron al mar.Comunicando
urgentemente por radio la posición de Haloe.Entretanto la guardia ayudaba al pequeñín y a sú mamá a subir a la embarcación (ella tambien había sido capturada,pues por nada del mundo hubiera dejado a sú hijito).Entonces una vez que avanzaba el capitán,y viendo a Nestor
temblando,refugiado en una mantita lé dijo:
-Lo hé observado todo desde el principio,es usted un valiente y un hombre de honor.Lamento
tener que esposarle-dijo al tiempo que este sé giraba y el cabo-primera Sanchez aguado lé ponía
las esposas.
-¡Sargento!.-
-¡Mi capitán!
-Mé responde usted del buen trato y la integridad de este valiente.dijo señalándole con el dedito a Nestor.Pronto estuvieron todos aliniados en el embarcadero.Era una filita de gente,todos
esposados,algunos con una mantita sobre los hombros.Luego sonó un silbato,y el grupito empezó a andar despacito,ordenadamente.Al cruzarse con ella (la mujer más bella que hubiera visto
jamas).Los 2 sé miraron inténsamente,con pasión.(pues sé habían gustado desde el principio)
y antes de verla por última vez;lé vino a la mente cuanto lé hubiera gustado compartir sú amor
y sús días hasta el fín,en una de esas sencillas casitas con jardín.Un lugar digno donde hubieran
podido educar a sús hijos con amor.