26.
Nunca supo como había logrado llegar hasta la playa.Al ver la patrullera lo primero que sé lé ocurrió es que podía existir otra en las proximidades.Y así,nadando y nadando (en un tiempo que a cualquiera sé lé hubiera antojado excesivo) recaló por fín en una playita:dura,inhóspita y rocosa.No encontraba el dinero por ninguna parte y había perdido tambien el hatillo,si bien aún
conservaba las chancletitas y a Tobi (gracias a Dios aún permanecía junto a el).De repente,y despues de haber subido muchísimas escaleras con dificultad sé encontró en el paseo marítimo.
"de verdad chico que oye,no sé donde estoy".Miró a un lado y a otro con los ojos muy abiertos
y con gran cuidadito,y fué al mirar hacia sú diestra cuando sé lé encogió el corazón.Pues ahí,un
coche de patrulla de la guardia con las luces azules,blancas y rojas dando frenéticas vueltecitas,
no paraba de recibir mensajes por radio en alta voz.La verdad no entendía nada (que gente tan
antipática).No obstante el pequeño atleta estaba bastante lejos de ellos por lo que cruzando
rápido,rápido la carretera sé internó en las sombras.Confiando en que una vez andandito
encontraría una población y allí si Dios quiere una organización cristiana o bien "alguien que lé
ayudase".Al fín tras más de media hora larga de marcha,llegó a una pequeña población turística
(o al menos eso parecía),y pese a lo avanzado de la hora (dos de la mañana).Todavía podían
verse luces ansaranjadas y gente en algunas calles.Pues la noche ¿no es cierto?:Era bastante fresquita y por todas partes sé respiraba un halo veraniego soñador y romántico.No obstante
Venancio avanzaba triste,perseguido ,solo y cuasiderrotado.Pocas veces en sú vida había
sobrellevado tal infortunio,pues incluso en los días más aciagos de la guerra,siempre había
tenido a sú lado el aliento de sús camaradas.Por fín;sonñoliento,exhausto y destemplado
sé acurrucó en un portal parecido a cualquier otro.No dándose cuenta en ese momento que era
un rellano anexo al "Dulce oleaje";Bar-cafeteria muy de moda aquel verano.De repente,al acurrucarse un frio intenso lé recorrió todo el cuerpecito,y por un instante cruzó por sú cabeza
la sombra de la muerte.Ahora puede parecernos una tontería,pero entonces pensó que si de verdad tenía que morir,lé gustaría que fuera ahí en la playa,cerca del mar que tanto lé había
gustado desde el principio.Poco despues pararon 2 automóviles,y de ellos desembarcaron 2 parejas de alegres turistas,y eso no supo bien porqué lé animó.Entonces otros momentos más
dulces lé vinieron a la mente,y sú alma voló y voló hasta encontrarse en el gran estadio.Si;en los
juegos olímpicos.Ahí donde la gloria está reservada exclusivamente a los más grandes.
-¡caballero!;¡eh!;¡disculpe caballero"!.
-¿es a mi señora?-dijo levantando despacito la cabeza.
-Si;a usted mé refiero,si lo desea tiene usted pagado un café ahí dentro.No tiene más que preguntar por Gloria(la camarera),y sé lo despacharán.-
-...gracias,gracias señora-lé respondió emocionado Venancio a quien el detalle lé había llegado al
corazón.
-Pero...pero...-lé dijo antes de irse-yo no sé si podré pagárselo algún día.-pero para entonces
la amable señora sonriendo sé había dado la vuelta y caminando despacito sé perdía en la lejanía.
Tras el episodio del café (el cual sé prolongó tanto como pudo);volvió a salir al exterior.Momento
en el que pensó que tal vez lograse conciliar el sueño con el cual sé irian las últimas sombras
de la noche,y que entonces quizá la mañana volviese a traer la alegria de sú ser.De tal manera
que cuasifeliz ante aquellospensamientos,volvió a acurrucarse hecho un ovillito con la esperanza
de dormir.Estaba ya casi ,casi dormidito,cuando lé despertaron unos