sonidos extraños de radio y es que en efecto un coche patrulla ,había estacionado frente al bar-
cafetería y otra vez las lucecitas:blancas,rojas y azules,refulgían dando vueltas y vueltas como anticipando la muerte:Un guardia más joven y alto que el avanzaba hacía el portal con decisión.
Venancio nunca supo como reaccionó a tiempo,pero lo cierto es que sujetando al pequeño Tobi
por el lomo,y quitándose las chancletitas,empezó a correr.El guardia según lo prescrito lé dió
inmediatamente el alto (no sé esperaba esa reacción),y rápidamente decidió perseguirle.Al principio lo vió tan pequeñito y con la carga añadida del perro que por un momento imaginó
lo facil que sería capturarle.Por sú parte el otro agente sé comunicaba por radio con el resto
del patrullaje.El guardia en persecución,es verdad,esprintaba cada vez más y por cada paso que daba,Venancio tenía que dar al menos dos.Pero....¡Venancio!.¡Dios mio!.¡Los juegos olímpicos!.
Tantas tardes y noches imaginando la gloria.Entonces sú mente voló y voló hacía los gigantescos
graderios.Donde el,ahí abajito en la pista,con sú camisetita del pueblo y con todos en la grada
apoyándole y coreando sú nombre como nunca.Entonces bajó unos instantes la cabecita
(como concentrándose),respirando correctamente y con un movimiento armónico,rápido y preciso de brazos y piernas,logró imprimir un ritmo infernal.Rápido,rápido como el viento.
Pero decididamente aquel no era sú día de suerte.Pues estando el cabo a puntito de abandonar,
un coche patrulla sé lé cruzó en dirección contraria,frenando con habilidad y haciéndole un amago terrible de cortarle el paso.Los 2 agentes abrieron rápido al unisono sús puertas apuntándolo y volviendo a dar el alto,pero Venancio no paró.Porque esta era,lo creais o no,sú gran oportunidad
y si ahora no lo conseguía,quizas no lo conseguiria nunca.
-¡Alto o disparo!-escuchó la primera vez-
-¡Alto o disparo volvió a escuchar en un idioma que el no comprendió nunca,mientras en la
distancia sonaban estremecedoras 2 detonaciones metálicas,sucias,mortales de necesidad,
las cuales por un momento llenaron el aire de rojo y negro.Instantes despues sintió como el pequeño Tobi sé lé caía de los brazos malherido.El animal había recibido un impacto terrible
y todo el manaba sangre,empapando el asfalto.Yo no sé si vosotros habeis tenido un perrito alguna vez,pero el pequeño Tobi movía la patita como buscando el consuelo de sú amo,
antes de adentrarse para siempre en el mundo de los sueños.El guardía que ya no podía hacer nada por el,levantó léntamente la cabeza,y cual no fué sú sorpresa al ver como sé dirijia hacía allí Venancio.Caminaba despacito,con la mirada baja y llorando.Nada más verle sé agachó junto a el.
-¡Tobi!;¡Eh tobi!;¡No té vayas a morir!.dijo mientras lé acariciaba la cabecita por última vez.
-Lo siento muchacho-lé dijo el guardía en voz bajita.
-Comprende que tengo que detenerte.-y diciendo esto,con sú compañero ya a sú lado
procedieron a esposar al pequeño Venancio.El hombre que siempre soñó con los juegos olímpicos
y despues introduciéndolo en el coche patrulla,sé alejaron despacito de ahí.