sábado, 18 de diciembre de 2010

Hablamé del Misisipi ( 17.-).-

-Querido general...-pero entonces.¿Sé quedará a tomar el té?-lé preguntó tía spencer.Y es que
de algún modo el general grant contemplaba abstraido los ventanales;pues tan cierto era
que amaba con todo sú ser tanto la suave cadencia dela nieve;como la entrañable y fascinante
sociedad del viejo Nueva York.Entonces procuró por un momento ir al servicio;de tal suerte que aún alcanzó entrever a Bea cerrando la puerta;la cual aparecía cón sú "vestrix" a punto de ser
descinchada...
-Vaya,vaya,vaya...-sonrió,creyendo intuir un cietto presentismo.Y así-Thoc,Thoc.-tocaron
2 veces a la puerta.
-¿si?.-
-¡Telegrama;telegrama para el capitán Grant!.¿es usted?.
-Muchacho....
Fué entonces como por este medio lé remitieron sú posición en el ejército de tal suerte que enseguida supo que sú vida ya siempre iria unida a la de Lee.Así;sabedor de que el no poseía:
la imaginación,el glamour,ese genio de los grandes hombres dela historia;si atesoraba de sú
parte el tesón.Ese tesón el cual lé había siempre acompañado.Entonces sé juró que lo estudiaría...
si;lo estudiaria día y noche minuciosamente tal como hiciera cientos de años atras Escipión
con Anibal.

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Sé internaron entonces en el paraje de una manera:decidida,firme,sín miedo;orgullosos en extremo de aquel azul preciosista el cual gastaban en sús chaquetas los Yankees;cuando al pronto y en un claro del bosque observaron una extraña maquinaria la cual muy bien pudiera
haber pasado por un vestigio de otros tiempos..."objeto inconcebible";era una recreación
de un boceto de Leoardo Da Vinci;el cual en sú parte superior y a 6 metros de altura lo
conferían 4 cilindros equidistantes.
-¡Atención entonces...!-exclamó el sargento toda vez que reparó en como un soldado pendía
muerto de un cilindro con la boca picada por el tabaco.
Pero fué así que toda vez que los muchachos estuvieron suficientemente cerca;de la apertura
de los cilindros surgieron las primeras ametralladoras de aquellos días;de tal modo que
aquella tarde fueron pocos los que no encontraron la muerte...si bien todo ello no hacía sino
magnificar la leyenda del General Lee.