Tuvo constancia entonces del delicioso alboroto,del delicado tintinear de cucharitas,platos y
vasitos de limonada en aquella;la parte asignada al servicio.Pues de algún modo todos eran presa
de un gozo inexplicable cuando sacaban la mejor cristaleria.De esta manera el joven Rémulo,el cual-todo hay que decirlo-era sú primer empleo;miró de reojo al viejo Josseff (Maitre);el cual
solía perderse en sús pensamientos pues lé dolía...si;lé dolía profundamente que sé perdiera
el corsé,la suave cadencia de las caderas femeninas...significado de la "cintura de avispa";sentía
que sín ella quizas la vida no pudiera dirimirse con equidad...pese a todo el muchacho en prácticas entonó una cancioncita de sú pueblo:"Long,Long,River...";cuando:"sín ser consciente";
muy pronto apareció en el salón principal con 2 jarritas de ponche y una de limonada.Así
enseguida repararon en el miradas distraidas y entonces sintió que de algún modo ¿lé gustaba?.
Si;lé gustaba y amaba tantísimo aquellas tardes inmortales propias de la leyenda de Lincoln.
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Gustara más o gustara menos el ferrocarril avanzaba magnificentemente al tiempo que sollozaba:Trans-fer-Trans-fer...y era un hecho como en el vagón de oficiales viajaba:
preocupado,estudiando hasta el último detalle,con cara de haber dormido poco el general Grant.
Miró entonces por la ventanilla y no pudo sino evocar:¡Dios mio!...¡Cuanto amaba América!;y
así volvió a sús tribulaciones hasta que:
-¡Mi general!.
-Collins...Lé esperaba;pero:¡sientese;sientese...!;¡Haga el favor!.¿una taza de té?-sonrió.Al tiempo que extendia la mesita (toda una innovación);y desplegaban un mapa exaustivo de
Nueva Orleans...