días era una leyenda viva.Pero aquella manifestación nunca hubiera sido lo que fué ni jamas
permanecería con tal fuerza en mi memoria si no hubiera sido por el concurso de tanta y tanta
gente valiente.Gente común,gente sencilla,pero valiente;que salía a pedir algo que definitivamente no era para ellos,sino única y exclusivamente por la dignidad de los seres humanos.En todo momento sé procuró no gritar consignas políticas.(casi nadie lo hizo).Pues todo el mundo tuvo mucho cuidado de no herir sensibilidades.Pues allí todos eran conscientes de que coexistían un sinfín de ideas,y por encima de cualquier otra cosa estaba el éxito de participación.No obstante la gente viendo como sé respetaban todos,a veces sé sonreía,sá hacían señales en secreto (la mejor de todas la uve dela victoria),y sé andaba redoblando los ánimos.
pues quizá hoy entendiesen los "cuatro" que manejaban los hilos del mundo que al fín tendrían
que atender los problemas de la tierra.A la altura de la fuente Herm,seguían llegando madres guapas,con sús carricoches y sús maridos fornidos y valientes.Adolescentes preciosas,princesas
de mediana edad,grupos de trabajsadores y trabajadoras,los cuales eran todos desviados por las calles de salida en orden y paz,pues la manifestación sé terminaba mientras miles y miles de
personas irrumpian en aplausos con los ojos brillantes y la esperanza en el corazón.Mienbros de
un partido;mienbros de otro,en aquel día sé salvaban todas las diferencias.Pronto emoezaron
las despedidas (todas corteses y muy correctas),pues la causa era humana y muy bonita,y
de verdad que había sido un día grande para la libertad.
Por sú parte Eger siguió caminando y caminando,conocía algo aquellas calles,pero sú corazón sé hallaba perdido en la más intensa soledad.Nunca supo muy bien como llegó hasta el
"León rojo".Siempre había bebido poco;pero aquel día decidió entrar y perderse en Ginebra.
El propietario-que por supuesto lé había reconocido al instante-lé sirvió perplejo una copa tras
otra.(Las 2 últimas con evidente cara depreocupàción).
-"Lo siento caballero pero creo que no lo tengo anotado en mi carné de baile...".Y en aquel momento hizo un esfuerzo incontenible por evitar las lágrimas.Decidió salir del bar,abriendo
la puertecita de madera,y entonces el mundo sé lé antojó:gris y negro y blanco.Aquí y allá
más bien lejos que cerca pudo ver algunos grupos de personas,jóvenes y no tan jóvenes
charlando y riendo junto a sús pancartitas y sús cosas.Si bien,todos discutian sobre los
problemas de la tierra.En ese momento el financiero "cayó" en que todo aquel inmenso
despliegue policial,no era más que un compas de espera para todos aquellos manifestantes
que con actitud "sospechosa" sé rezagaban premeditadamente.Siguió andando con tranqulidad
(la verdad iba ya ebrio);hasta que no sé como,o en un instante deter-