martes, 1 de noviembre de 2011

Notas al Sr.Papandreu.

Compatriotas;Helenos.
Sr.Papandreu:
Contemplo entonces Europa y no dejo de asombrarme ante el hecho de que sú corazón no
ceda ni siquiera ante el acuerdo de los hombres ilustres.Toda vez que sorprende todavía mas que sea un político veterano;de tal suerte que no reclama sino la incognita el ¿qué puede desear
ahora un hombre que en política lo ha sido todo?.Que tan al contrario que sus compatriotas
jamas lé faltará sustento;que no hallará dificultades en la vida y sín embargo es capaz de escribir
las páginas más tristes de Grecia.Toda vez que ¿Hasta donde Helenos?-responderme-¿hasta donde la cercenación del alma de los hombres?.
Pero es así que acuerda la Unión Europea condonar la mitad de la deuda a tú patria-Asunto que
contemplo como magnífico-y sín embargo todas las veces que lo pienso no ha sino de aflijirme
el ¿porqué?;¿y en que medida? ha de subvencionarte a ti el honrado camarero de la costa;el cual apenas pone hoy un plato de legumbres a la mesa de sus hijos;que con facilidad transcurre 9 o 10 horas de pie.A una edad;a esas edades de la vida en las cuales ya no pasan las horas...
dime entonces como reclamas para ti el sacrificio del obrero de Hamburgo;el del hombre que mañana sé levantará temprano para limpiar las calles de París...ese cafelito frio que con seguridad ha dejado pagado algún compatriota en Roma.Pero eres así entonces pues...
¿cuantas veces has jugado a convocar los notables?;y ante ti tienes aquello que has conseguido.
Ignoro entonces en el momento de transcribir estas notas cuantos serán tus partidarios.Si bien tan solo espero del mañana que en esa hora tan triste de la reprobación no encuentres jamas
partidarios;ni seguidores;ni sombras.Sino tan solo el legítimo espíritu del hombre de paz.