-¿Otra chuleta sargento?.-
-Oh;jo;jo,jo,.No gracias.Por mi esta bien soldado Enriqueta.
-¿café?
-No.
-¿Alguno?.
-Tomaría una tacita-Exclamó Pedraza sonriendo.
-¿Capitán?.-
-No;esta bien así.(la sonrió).-habían decidido inspeccionar la ciudad y el desayuno constituía
¿no es cierto?;una delas partes más románticas y entrañables del día.
-¡Sr.Dillón;Sr.Dillón!.¿podría usted echar una mano?.-pues es el Sr.Dillón sé había sentado sobre
una roca y haciendo un gesto solemne comenzó a tocar con sú armónica.
"Volveremos a casa Susanita mi amor...".-De un modo suave;acompasado
,entrañable;mientras el resto de los hombres volvían a enfundarse tanto sús exoesqueletos
como sús corazas y aleaciones de metal.Así charlaban un poquito;bromeaban y "paseaban"
entre Andreoides;toda vez que el capitán miraba de reojito a la subteniente la cual;como tantos otros;lucía ahora pieles de lobo en aquellos parajes de existencia salvaje.Por último divisaron el puente y tras el una ciudadela.Ciudadela de buena tierra;no volcánica,en la cual aparecían
:subfusiles;cascos;restos de una batalla;así como una insignia bañada en sangre de la confederación.A todo ello el capitán no dijo nada,pues de todo cuanto habían visto sé deducía
que no había habido prisioneros;de tal suerte que agachándose un poquito y toda vez que dejaba
reposar el fusil sobre sús rodillas;extrajo con la diestra un poco de tierra y levantando
el puñito dejó que sé filtrara entre sús dedos murmurando:
"Porque quien cree en mi no morirá jamas...(Marcos;4;34)-exclamó con la mirada perdida en el frente;sú aspecto físico terrible (tan feroz en la batalla...);y los cabellos azotados
por aquella nieve la cual volvía ahora a aparecer...