-¿qué té parece Doctor?-exclamó el capitán toda vez que retrocedía dándole tiempo al galeno
para asomar la cabecita por el vestidor.
-Oh;vamos capitán;si quisieras darte la vuelta por favor.
(silencio);y así dejó transcurrir unos segundos hasta exclamar:
-Pero no...creo que no..
-Nooo.¿y porqué?
-Pues porqué no-exclamó mirando hacía otro lado
-No mé digas...-Al oir esto Clemenzó de sastrerias Martín ;"siempre tu alegre paño" exclamó:
-Oh pero...pero..¡Mondieu!...¡Mondieu...!-dijo alarmado el sastre toda vez que veía comprometido un buen paño.
-Lo siento de veras capitán;pero tendrá usted que pasar a tallas grandes...-le dijo toda vez que en la diestra portaba unas tijeritas;así como en la zurda unos alegres alfileres de color rojo.
-No lo dudes capitán;té sentiras mejor en talllas grandes-aseveró el Doctor.-cuando al pronto sé
escucharón unas voces:claras;alegres;femeninas;y era así que todas alentaban la moda del
"tuplix";aquel simpático tirador merced al cual bien podían harinarse desde luego los
muslos desnudos
-¡Que ganas tenía de llegar!
-Oh;jo;jo;jo,jo...¡por Dios!.
-¿ y este señor tan mono?-pero...pero si es un capitán.-suspiró la más voluminosa de las tres.
-¡Silvi;Silvi;Silvi;oh venga ven a ver un capitán...
-Señoritas...-exclamó el veterano aeronauta.
-Sr.Clemenzó;si mé hace el favor...mé encuentro como perdido...
(Sonrió).