I.-¡ Cuan garantía tan grande!;¡que talla tan egregia!;la de aquella persona la cual no desprecia ningún saber,ningún conocimiento.Que ante todo es amante del arte...ese viejo sentido del arte
el cual radica en pintar payasos...
II.-Hablamos por supuesto del hecho de mirar un cuadro.Porque ustedes-todo hay que decirlo-
no saben mirar un cuadro.Y así si de lo que sé trata es de un lienzo anterior a las vanguardias;
entonces con frecuencia no sé aprecia ni uno ni dos;sino muy bien pudieran apreciarse hasta 6 lienzos en uno;toda vez que cada uno de ellos es historia viva;y conocimento y detalle.Con seguridad cronología de una época en la cual radica una veracidad mayor que en cualquier historiador o novela (algo que posteriormente sé apreciará en la fotografía;y que hoy sabemos que sé pierde;-la fotografía es "mentirosa"-
III.-De tal modo que si en el cuadro observa un pequeño retrato;entonces.¡mirelo!;mirelo con una visión introspectiva pues al cabo de 2 o 3 minutos usted percibirá que sú vista es tridimensional;que tan solo lé hace falta ejercitarla;lo cual sé deduce que es egregio ante la
conducción;o en el reparar hasta en el más nimio de los detalles.-
IV.-De otro modo aquello que anhela la época;lo que constituye sú sino histórico no es ya el supuesto de decidir bien-sino de decidir bien y rápido-de tal modo que para los interesados
en ello la quita del país Heleno ayer suponía el 25%;mientras hoy (Tic-Tac-Tic-Tac);es un hecho que 1 año despues sé significa en un 100%;y sín duda aquello que anhela el trader con
brillantina;aquella persona sín oxígeno;el sempiterno tiurón de las finanzas es que ¿salten por los aires los seguros de impago!;lo cual no supondría sino la miserabilidad de la tierra...y sín embargo
tales són "las licitides" del mundo financiero hoy sobre la tierra.-
V:-Ya fuera la anticresis o cualquier figura jurídica;lo cierto es que existía una cierta finura;
una expresión muy fuerte por la figura en la excelencia del derecho romano.
-¡Como sé vé que eres tribuno de la plebe...!-exclamaba Tiberio al magistrado el cual había
acudido en sú socorro en sú montura color canela;toda vez que demandando unas monedas;este lé había arrojado a la cara una langosta viva;la cual lé había cercenado el rostro...-