-¡Papá,papá,papá...es el almirante!.¡Ya están todo aquí!-exclamó Nancy desde lo alto de la escalinata...
-¡No puedo creerlo...!;¡el almirante...!.¡ y en mi propia casa...!.¡con las ganas que tenía de verlo!-suspiró el Sr.De Croix.
-¡ Querida,queridaaa...!.
-¡Aquíííí...!.-se escucha al fondo.
-Pero dime.¿me queda bien el Windsor?.-Preguntó acercándose.Por su parte bien pudiéramos decir que el almirante se encontraba soberbio con su chaqueta de gala,toda vez que la dorada bandera de la unión bruñía en su hombro.
-Oh;ohhh;ohhhhh...¡El almirante...!;¡el almiranteee...!-exclamó el anfitrión,por siempre adorado suegro,toda vez que ¿cabeceando?,¿genuflexo?,sonriendo vivamente, se acercaba hasta el.
-¡Por favor papá...!-exclamó Nancy.
-Pamplinas,pamplinas-dijo fingiendo ignorarla.
-¡Almirante...!;¡Almirante...!...pero por favor...¿conoce usted al capitán?.¿si?.
-Capitán...-se observaron brévemente cuando al pronto ambos percibieron que se encontraban avejentados,que les llevaba ventaja la guerra,y que decididamente ninguno de los dos moriría consintiendo
ver la paz.Entonces se abrazaron con afecto,con camaradería...así,como abrazan los hombres...