I.-Si bien son de tal suerte las cosas que no me hallo muy lejos de la verdad toda vez que asevero como aquel a quien estos conceptos le refractan con toda seguridad jamas ha ideado el hecho de emprender la vida por cuenta propia,el batallar de acuerdo a su propio esfuerzo y ¿porque no? a su astucia,a sus facultades,en aquel recuerdo inmortal y tan legítimo que del industrial nos legara el fabuloso Louis de Funnes.
II.-Toda vez que próximos a la verdad,esta persona-el molesto-con seguridad ha ideado la vida basándose
en aquello emprendido en su día por otros.Ha concebido su vida por cuenta ajena.De tal suerte que ahora no es sino partícipe del sueño y la emprendiduría de aquel el cual bien pudiera haber comenzado la batalla en aquel su afán postadolescente.
III.-De esta manera y en otros días asimismo muy trabajados,aún rastreaba con afán desmedido, cualquier formulación que consintiera en ser válida en cuanto al crecimiento y generación de riqueza por parte de las naciones y de este modo una y otra vez acudía a mi mente aquel Ghandi: flaquito,ayuno,de ropajes desmayados,el cual consentía en usar unas lentes con montura de alambre,montura aún madrugadora
respecto a las entrañables gafas industriales.