domingo, 24 de febrero de 2013

Religión;humanidad.-D.-3

I.-Prueba evidente de cuanto digo es como el instinto primario es aquel que postula la supervivencia,de tal suerte que toda vez hubiera de sobrevivir la tribu y por ende hubiéramos de sobrevivir nosotros.Así el sapiens con toda seguridad fue capaz de ir mas allá,fue capaz de elevarse,toda vez que perseguido por las bestias sobre la nieve... en el terror de los ojos azules y  avellana  de los lobos,así aquel pequeño grupo de personas por último la tribu,el clan,fue capaz de girarse,de acudir en auxilio aún a riesgo de su propia vida toda vez que en defensa del anciano,de la anciana,del herido,de aquel menos capaz.El sapiens es sublime y es el capricho de la creación en tanto en cuanto ante todo es eidan (sea ello la necesidad de amor).

II.-De esta manera tanto el adulterio como el hecho del cotilleo bien hubiéramos de tenerlos en cuenta como actores en la medida que la época demande su papel.De tal manera que si la fragilidad de la sociedad pretérita en cuanto a los medios de producción,de subsistencia,de lo latente de la guerra,bien pudiera suponer la abobinación  del adulterio como un acto de amor,de defensa a tumba abierta de la mujer,ello bien pudiera considerarse toda vez que 2.000 o 2.500 años atrás.