2.
Hablemos ahora del idioma.Danos señor virtud para sustentarlo y fortaleza para expandirlo y dejemos hacer su trabajo a los sumos sacerdotes,verdaderos egoístas,pero por amor.Ellos conservaran para
siempre las voces de los poetas. La defensa del idioma es uno de los sentimientos mas honrados que existen,pero también:no nos engañemos,es soberbio y excluyente.Disfrutando de el nos sentimos a gusto en la intimidad,por eso cuando nuestros sonidos son violados por un idioma extraño,entonces hallamos una de las tantas ocasiones en las cuales odiamos con pasión lo extranjero,lo raro,lo diferente a nuestra propia vida.Sin encontrar en nosotros una sola huella de compasión.Decididamente el mundo y sus distintas razas no podrán entre si alimentar un verdadero sentido fraternal mientras las barreras sean de esta fortaleza.