En ocasiones el transcurrir del tiempo nos hiere al evocar el momento dulce y terrible de fin de la inocencia y entonces las lágrimas acuden a nuestros ojos pues de algún modo sabemos que los días de esplendor bajo la hierba se han ido para siempre..
-pero las 12 ?
- Claro.. tic-tac-tic-tac las doce en punto esa hora fantástica y entrañable con la cual se habían ilusionado tantos niños de antaño.