Perseo con la cabeza de medusa.
Cualquier filósofo es consciente ,aún cuando en su espíritu este el perdurar en el tiempo,y con ello
contribuir a un mayor desarrollo de la humanidad,de que todo el conjunto de su filosofía y sus concepciones están determinadas por la realidad de su época,si bien tras esto habrán de llegar nuevos días y con ellos otros hombres cuyos problemas ya no poseerán la misma perspectiva y por ende ya no deberían ser contemplados bajo una realidad antigua,y así surgirán otros filósofos los cuales partiendo de su actual estado de cosas y de manera natural habrán de sentar las bases para que el hombre pueda conforme a su naturaleza alcanzar su último estadio real que no es otro que la realización de su espíritu dentro del sendero antiguamente abierto hacia la felicidad.