En cuanto a la "realidad" de "aplanar la tierra" toda vez bajo la perspectiva del tiempo es cierto que poseía cierto encanto,que estaba dotado de cierta magia aquel hilo de vida,lo promisorio de la palabra
en cuanto al teléfono rojo.Aquel paso,aquella entente la cual nunca se dio como fuera aquella magnificiencia de las películas de Garcí ( y que magnífico era Garcí toda vez "asignatura pendiente").
El teléfono rojo el cual - empero - siempre suponía la esperanza del buen puro,del sucinto habanos,la realidad de la buena mesa,el arte del diálogo,por último "el banquete."
Ese arte de las palabras el cual se ha transmitido incluso de manera oral por parte de la humanidad a través de los siglos.Pues quien entre nosotros ?.no posee su proverbio,su pequeña afición a los topónimos,a la buena sintaxis,a ese arte olvidado del latín,la realidad y excelsitud de "soltar un latinajo a su debido tiempo".Y que excelso también,que encanto toda vez nos refiramos al jardín
de Epicuro.