Poseía algo muy bonito,advertía quizás un esbozo platónico el espíritu magnífico de compartir,el
espíritu magnífico y comunal de la Navidad.Ese espíritu tan similar al de los primeros cristianos,
al de las primeras comunidades cristianas en aquel el arte preciosista de la cueva :por toda respuesta el simbolismo de los peces callados,aquella filita de barras verticales y paralelas cruzadas por el grito" de la diagonal,ese grito posteriormente tan manifiesto en Munch.
Convertimos entonces en leyenda nuestras sabías tradiciones y de esta manera aquella tan preciosa de nuestro juego de la lotería ,la incomprensión allende de nuestras fronteras en cuanto quizá, y solo
quizá, supusiera esa analogía con la realidad de apostar todo "al betis" el día en el cual se casa tu mejor amigo.