Nos creíamos entonces por un momento dignos de las hazañas de nuestros antepasados;si bien es así que el mundo seguía siendo:,descreido,coqueto,audaz,allá en su lugar de siempre y así la nación se
ponía de puntillitas,se alzaba antes que :shhh...( y esto tu no lo sabes Adolfo..);naciera "ciudadanos".
De tal suerte que tal y como dividía otrora la milicia la política,así podríamos hoy toda vez un ejercicio Aristotélico dividir la ambición,en cuanto la ambición del oro o aquello que es trascendente para la mayoría o en cuanto la ambición del honor,el honor y la dignidad de los pueblos,por aquello que lucharon Lidia y Leopoldo y aquello de lo que tanto adolece occidente hoy.