No se tiene entonces la valentía en vida de reconocer a aquello que de verdad fue grande,y así la cena inagurál del museo Británico de ciencias naturales fue en las tripas de un Tiranosarius Rex y de otro modo sentimos un placer muy especial esa hilaridad que nos encanta toda vez vimos jugar al pin-pon a "tricicle".Virtud de reconocer a aquello que de verdad fue grande en detrimento de "lo pequeño";pero no "lo pequeño" en el sentido de lo magnánimo ,del Dios de las pequeñas cosas,sino mucho mas allá "lo pequeño" como definición de "lo insignificante "