Nos hablaba entonces el buen maestro,en aquellas frías mañanas de Enero de la tan montañosa,
lejana y admirada Suiza,por aquel entonces el paraiso de Heidi toda vez muy lejos de lo que pudiera abstraerse de ella en la actualidad y nos comentaba de manera amable observando como nos chisporroteaban los ojitos como si el Quiosquero por algún motivo había temido que ausentarse entonces el cliente abonaba el importe en un canasto,en un aparte en algún sitio donde pudiera verlo con prontitud.Con ello no provocaba sino la hilaridad de todos y todas aquellos hambrones de chuches,pues aunque hoy en España la situación pudiera ser semejante que ciertos y que bonitos los días del desarrollismo en España