No existe pues una nación Europea que no sepa venderse con orgullo al exterior a excepción de la nuestra,que toda muestra de cuanto es sea una complacencia con la psiqué de sus habitantes.Y así cuantas veces hemos visto en el cine los elegantes Morgan (rojos o blancos) rodar suaves y dulces por la Toscana ,esa Toscana la cual se dibuja y se desdibuja entre las suaves curvas cerca de la orilla,.No,no es importante que Verdi hubiere muerto ahora que la abuela está cortando las orquídeas con los nietos en el jardín y a los espectadores se les saltan las lágrimas observando los detalles.No,no tenemos costumbre ( y quizá ya no la tengamos jamas );de los juegos de sobremesa
y ni siquiera se nos demanda por parte de las autoridades existe un estímulo para que hubiera creaciones preciosistas tales como: "retorno a Brideshead".No sabemos vender nuestras clases medias
y nuestra cultura social porque de ello se encarga,porqué ello lo impide el buen "banco Andorrano"