Que romanticismo entonces,que enorme espíritu el de aquellos seguidores del calendario Zaragozano,
aquel conjunto de saberes inconcluso los cuales conforman el misterio del tiempo.Si;nos empiezan a gustar los topónimos,comenzamos a hablar del clima - y del clima con "otros profesionales" - sean estos los agricultores, cuando ya tenemos una edad,nos pasamos "horas" hablando de ello en el agua.
( esa pasión por el agua la cual heredamos de los romanos),y ora si..ora no..dudamos -humm..-
sobre la verdadera datación de las cabañuelas .De otro modo existen fechas las cuales no podemos soslayar y así la noche mas corta del año.-