Observo entonces una peluquería en Hawai cuando al pronto me vienen a las mientes aquellas
inolvidables frases de Groucho sobre "el peluquero del Perú".Si bien la barbería es absolutamente digna de analizar desde una perspectiva empresarial,desde aquel sabor machacamoya,fuerte que desprende lo "micro".Y así el barbero que entiende su negocio atendiendo en chancletas, en amplias camisas Hawainas posee un decorado muy fresco,muy vivaz,de amplios espàcios de coquetas maderas, de tablas de surf firmadas por cualquier celebridad local.De alguna manera entonces el observador repara en que solo dispone de un sillón ,sillón el cual huele a profesionalidad un sillón a buen seguro muy confortable que sabe bien de otros días,de grandes cortes de pelo y frente a el un solo espejo amplio( como aquellos espejos los cuales describía Borges).