Que cariño tan grande nos provoca Portugal,lo Portugues,nuestra entrañable vecindad.Y que exquisitos chuletones!,que patitas de cabritillo al horno degustaba el inmortal Saramago
siempre -ohhhh ..- regado con buen buen vino de porto en cuanto fuere el "trasunto del viajero",del amor por la ruta,del sentir las distintas partes de Portugal..Pero devienen días amargos para aquella
(nuestra otra patria) ;toda vez su estrategia impositiva respecto al automóvil,y así es interesante
( y poco contemplado en literatura económica);La realidad del multiplicador del automóvil en función del tamaño de cada nación .