Tardamos entonces en entender la obra de nuestros padres,el sacrificio de nuestros progenitores a lo largo de una vida.De tal modo que si a los 20 años pensamos "que cabrón es mi viejo...",a los 60 cuando llegan las primeras nieves entonces mirando a los cielos y en el secreto de nuestra conciencia
murmuramos : "daría cualquier cosa por que mi padre estuviera aquí".Evocamos entonces aquellos juegos de sobremesa en los cuales eran tan benevolentes con nosotros..de tal suerte que se nos hace dificil de creer el hecho de aceptar los twist´s del odio en cuanto
" 11 millones de viejos y
los emigrantes sin poder votar"..
En esta España en la cual de alguna manera ya no cree en sus progenitores,no es digna de la vida de
nuestros padres.."por siempre banderas de nuestros padres";si bien todo sea por encontrar un hueco
en la primera industria del país,sea esta la descomunal y costosa "industria política".La cual tarde o temprano terminará arrastrándonos a todos.