Poseía entonces Mordecai ( aquella figura Británica),el noble y tristísimo arte de la decadencia,otra manera igualmente Británica de realizar el humor,mas de "estar por casa","mas de zapatillas",y
seguramente menos picante como fuera en los días de Benny Hill o en los "hermosos" tabloides Ingleses.
II.
De tal suerte que "sollozaba" dudaba de manera Hamtneliana sobre si deshacerse de este cuadro,
quizás de aquel otro,por último si le pagaran lo suficiente por un canapé..pues no en vano su patrimonio ( siempre "exento" de cash) no era sino bastísimo. A esta duda estaba sometido toda vez su coqueto y carísimo batín en aquél gesto tan suyo,tan particular de atusarse el bigote.Pues de alguna manera el romanticismo del personaje residía en como una vez mas y al igual que Elliot ( y bien pudiera ser que este fuera el último verano de Elliot en la Toscana... );aquello que no podía permitirse
Mordecai bajo ningún concepto y respecto a Inglaterra era dejar de pasar allí su temporada elegante,
aquella elegancia desacostumbrada la cual solo poseía a juicio de Elliot el teatro de S.Petesburgo.