Es cierto como toda vez aquella sentimentalidad ,en ese afán de ser patria el cual se nos niega,cuentan las crónicas de la época como el rey Alfonso XII y
- Donde vas Alfonso XII..?.- Solía alguna que otra noche salir de palacio de tal manera que en un mundo sin apenas fotografías,con muchas cabeceras pero con muy pocos lectores entonces se
mezclaba con la población,escanciaba algún que otro vinito con el pueblo,ese vino hermoso y bermejo de nuestra patria en cuanto:
-Déjelo,déjelo usted que corre de mi cuenta...!
- Oh como quiera..
- ( Joder..). De tal suerte que pronto era conocedor del estado de opinión de su pueblo,sus oídos sentían por unos momentos la experiencia de verse libre de los aduladores,quizá se sintiera entonces
mas persona,seguro que existían opiniones a favor,seguro que existían opiniones en contra ,pero nada
tan valioso entonces para el que aquellos momentos de incógnito,que aquellos momentos de libertad.