Ello dará lugar entonces a una gran pasión por el gimnasio,el gimnasio en cuanto al silencio..por todo
argumento el sonido metálico de las espadas.Aquella nobleza de "la blanca";la blanca la cual tenía siempre la generosidad de usar Quevedo. Si bien el gimnasio implicará también un excelso culto
al cuerpo,de tal suerte que la lucha en un principio Griega,por toda respuesta el aceite.aquél aceite:
ubérrimo,verde,claro el cual ahora brilla en los músculos de los luchadores.Aquél aceite del cual
hablaría tanto Sócrates. Si bien y toda vez el profesor Niezche:
" Sócrates era ante todo un gran erótico ".
Mundo de valores en el cual terminarán encajando y encontrando su sitio los pequeños Dioses.Si bien
no "el Dios de las pequeñas cosas"...aquellas velitas de colores las cuales un día dejamos que se llevara para no volverlas a ver jamas la corriente del Ganges..