Pero hemos consentido el perder el hábito de un buen habano,aquél ritual "cuasisecreto" el cual
consistía en desprecintar : pausadamente,de modo quedo la vitola.Aquellas vitolas rojas y violetas
las cuales era seguro acreditaban una gran marca.Por último ese Habano el cual siempre nos sorprendía en el estadio,en nuestros "íntimos" momentos de apuro.Habano que por lo demás
disfrutábamos tanto de el en los partidos UEFA.Por toda respuesta aquél tratado sobre el tabaco el
cual tuviera tantísimas dificultades para publicar alguien como Cabrera Infante.