Nos permitimos entonces una secreta y placentera evocación hacía un ambiente de playa,esa benefacción inmensa la cual deviene de pasear por la orilla del mar,de tal suerte que pronto el biomagnetismo de la arena besándonos nuestros pies y el sol acariciando nuestras cabezas antes del sacrosanto chapuzón.Aquellos paseos de algún modo inolvidables,tiernos,secretos ,los cuales nos permitiamos entrelazados toda vez el crepúsculo ,parando ora si..ora no..en la belleza de los puestos
de los hippies aquél esmero de los hippies de algún modo tan ilusionante y "ojos para ver...".
II,
Si bien anotaba Spielberg al margen como jamas podía haber dado paso a un "supergalán" toda vez fuera la película tiburón,pues les había llevado tanto trabajo concebir las escenas del escualo,la sorpresa del escualo ,el susto por menos "que a destiempo" por último la carcajada,que por nada del mundo hubiera permitido que la audiencia ,que el aficionado supiera hasta el final del film quien iba a eregirse en triunfador.