Nos molesta entonces tantísimo
que nos contrarien,que nos discutan sobre este o aquel punto de vista,en definitiva que nos lleven
la contraria y así muy pronto dejamos
de bendecir la mesa ,de observar
aquellas costumbres las cuales
hicieron grande nuestra civilización
entramos pues en contradicción
( tal y como entrara la familia Puzzo ).Y así Atila se quedo maravillado por el silencio de la
campiña Francesa ,toda vez a ciertas edades nos alegramos
infinitamente de volver a encontrar en nuestra vida
la bohonomia,el amor hacia las
pequeñas cosas,el buen ser.,