Suponía - y supone - una gran exigencia, arrostra si cabe cierta decadencia romántica en la vida,
aquella profesión:bonita,pero también muy sufridora,pero también muy de día a día,de gerente o
propietario de cockteleria, aquellos cockteles los cuales: oh ! bebiamos en nuestra juventud de tal suerte que por siempre
- Un Camelot..!! ,si eres tan amable querido Lillo ( ron,tequila,granadina y limón ). Y así ofrece tensión por la vida el lugar de ambiente,el hecho de ver pasar las celebridades,de tal manera que ahora una velada de risas agradables,el hablar de todo y de nada,el camarero que limpia y limpia el local mientras nosotros aún permanecemos bailando en un rincón de tal manera que por siempre el romanticismo de contemplar las sillas encima de las mesas..el terrible sufrimiento de la aurora,días inmortales aquellos los cuales,ahora cuando los evocamos nos duele el corazón.