el mundo del exterior,"medir las dimensiones de la tierra",el hecho egregio del conocimiento,por supuesto el sudor el cual implica el birrete,existe y existirá siempre algo sublime en el alma del mochilero,de aquella persona que trasciende fronteras que como un día Alejandro anheló el contacto
con otros pueblos y así el mundo está hecho para ver,para llegar a una interpretación global de las cosas,para aquello tan bonito de
- Ahora todos a una!.- Si ojos para ver;y corazón para amar !. Para amar distintos paisajes y distintos tipos de gente,en cuanto nuestra patria,nuestro país ante todo nación de buenos exploradores observa con perplejidad como no tuviera nada que decir a tan solo una década de la aventura de Marte ( "Mars").