Definía Umbral,aquél Umbral incorruptible en sus fundamentos,amante de los mininos,siempre acorazado tras sus gafas de pasta como "posibilistas" a todos aquellos autores Españoles los cuales un día decidieron hacer literatura en España,pelear por una causa dentro de su patria,si bien pudiera ser cierto que posteriormente no gozaran del brillo de los exiliados.Así conocí yo a Rafael Alberti
en una cómoda y brillante cafetería en la calle Princesa,y fue tanto mi entusiasmo al ver sus canas
juveniles que decidí enseguida pedirle un autógrafo,si bien toda vez en días de "peleas" y batallas
empresariales por último me di cuenta que me había firmado,me había dibujado una bella palomita
al dorso de "los 5 últimos".
II.-
Y sin embargo existieron novelas mucho mas allá del crepúsculo en aquellos días.Novelas de gran aroma,de papeles secretos tales como "El Jarama".De tal suerte que entonces se afirmaban unas
relaciones muy sanas entre los chicos y las chicas de la época,y entonces la bonita mañana de verano pedaleando hasta el lago,por lo demás el momento de la excelsa gaseosa,del vino:
volcánico,gratísimo,perfumado de la tierra.